Tecnologías de la comunicación

Casas en 48 horas por 35 euros

Las nuevas tecnologías siguen dando pasos de gigante aunque nosotros no nos demos cuenta. Para la mayor parte de la población sus avances pasan inadvertidos, simplemente porque no trabajamos en un medio donde se hagan evidentes día a día, es algo lógico, pero lo que más me emociona es ver cómo esos avances pueden traer consigo una mejora en la calidad de vida de muchas personas.

¿Habéis oído hablar de las impresoras gigantes 3D que son capaces de levantar una vivienda en un par de días y de manera exageradamente económica? Pues sí, las hay. Aún están en fase de prueba pero, si tienen el apoyo necesario, pueden ser una realidad palpable en cuestión de años. Hablamos de poder dar cobijo a todas aquellas personas que no tienen donde dormir, de que familias que viven en pequeñas viviendas sin posibilidad de comprar algo más grande puedan acceder a una casa mejor, en definitiva, hablamos de mejorar la calidad de vida de gran parte de la población mundial.

Tal vez algunos estéis pensando en miles de euros ¿verdad? ¿Y qué me diríais si os dijera que podemos empezar por 35? Eso es lo que cuesta levantar una casa de adobe, 35 euros, y aunque para muchos de nosotros esa vivienda no sea gran cosa, puede significar un gran cambio para miles de familias. Como bien dice su creador “es una forma de utilizar la tecnología para ayudar a quien lo necesite”.

También hay otras empresas que han conseguido levantar una vivienda en 24 horas, y con todo lujo de detalle por 9.500 euros lo que, comparado con el coste de una vivienda tradicional conlleva un ahorro impresionante.

Así, en mayor o menor medida, esta tecnología está a punto de dar el gran salto, de ofrecer este tipo de producto al mercado, y eso será un avance impresionante en muchos sentidos.

Los expertos corroboran que es posible

Hemos hablado con Tecnologyk, una empresa pionera en España en impresión 3D y referente a nivel nacional. Sus técnicos, expertos en esta tecnología, aseguran que estas impresoras están listas para hacer muchísimas cosas porque el mecanismo que utilizan todas es similar, sólo que en mayor y menor medida, por lo que, si se lo proponen, las grandes empresas podrían crear casi cualquier cosa con este tipo de máquina en un espacio de tiempo relativamente corto. El problema, como casi siempre, es el presupuesto del que se dispone.

Antes de lanzar algo al mercado hay que hacer mil pruebas diferentes, comprobar su eficiencia y durabilidad, y por ahora la mayoría de estas inversiones se hacen sólo en países asiáticos porque, en occidente, ni compensa ni conviene. Pensadlo por un momento, ¿qué ocurriría con ciertas constructoras si todos fuésemos capaces de levantarnos una vivienda perfecta con 10.000 euros?

En Asia, sin embargo, sí se invierte y por una simple razón: tecnológicamente, queramos o no, van siempre mucho más allá de lo que lo hacemos nosotros y quieren que siga siendo así, por lo que deben ser los primeros en conseguir esa vivienda para lanzarla al mercado. Tienen una cultura en la que todo es como la antigua “carrera espacial”, quieren y deben ser los primeros en conseguir algo porque es un orgullo nacional lograrlo.

A mí, sinceramente, me da igual quién lo consiga mientras se logré el objetivo. Ahora bien, habría que ver si en España, y en otros países, llega ese invento o hacen como con las energías renovables fotovoltaicas donde se ponen impuestos surrealistas y trabas para evitar que lleguen al país con fuerza ya que, como ya he comentado, puede que no interese.