Tecnologías de la comunicación

Evolución del reportaje fotográfico de boda

Si Joseph Nicéphore Niépce levantara la cabeza no se lo creería. El inventor de la fotografía moderna nunca pensaría que este sector podría evolucionar tanto. Seguro que fliparía como lo hice yo, cuando comprobé en lo que se ha quedado el tradicional reportaje fotográfico de boda. Me casé hace unos meses y nunca pensé que lo que más me llamaría la atención sería el resultado final.

Contratamos a Lovely Photo, una empresa de fotógrafos de boda en Zaragoza, que nos han hecho disfrutar de lo lindo con algo que en ocasiones puede ser tan cansino como un reportaje de boda.  La tecnología ha logrado aportar nuevos puntos de vista y ha mejorado el trabajo del fotógrafo, incluso en este tipo de profesional de las denominadas BBC (bodas, bautizo y comuniones), que a veces estaba un poco minusválido. Y que ahora ha evolucionado en todas las tendencias.

Algunos fotógrafos decidieron hace unos años que era el momento de abandonar esos posados frontales, donde los novios no siempre salen favorecidos. Fotos muy repetitivas, que apenas aportaban nada. Así se pasa a la espontaneidad. Durante mi boda, nunca supe que estaban allíu presentes, lo que se agradece, porque en ocasiones se hace muy incómodo, forzando sonrisas y posturas artificiales.

Más de 2.000 fotos

Por supuesto, la evolución tecnológica también tiene su protagonismo. En la época del carrete un fotógrafo de bodas podía tomar 300-400 fotos aproximadamente. Con la llegada de lo digital esto se dispara y en mi caso, tal y como me comentó el personal de Lovely Photo se pueden llegar a hacer más de 2.000 fotos. Te puedes imaginar el trabajo posterior que tiene que hacer el pobre. Por lo tanto, cuando nos ponen el presupuesto encima de la mesa, hay que saber también estos detalles.

Ahora, el fotógrafo se convierte en un espectador privilegiado, un invitado “casi invisible” que se centra en documentar todo lo que ocurre. Pero esto ha cambiado mucho. Incluso ahora incluso cabe la posibilidad de proyectar durante el banquete algunas de las fotos y fragmentos de vídeo, de la propia ceremonia, como fue mi caso. Casi en directo, utilizando la posibilidad de edición de las herramientas digitales actuales. Incluso con el apoyo de cámaras con conectividad Wi-Fi se pueden colocar varias y registrar varias perspectivas sin necesidad de estar varios fotógrafos atentos. Y luego, que no falte el subirlas a las redes sociales. Por cierto, has probado a algún día a estar sin ellas.

Otro aspecto que ha cambiado es que los invitados ya no tienen que esperara a semanas después para tener las fotos del evento. Si quieres tener esas divertidas imágenes de photocall donde te colocas un sinfín de disfraces, algunos incluso sacados del mismo Carnaval de Brasil con todo el arte, solo tienes que pedirle al fotógrafo que te lo meta en un pincho. Nosotros lo hicimos así, aunque fue algo más caro, fue un detalle que quisimos tener con los invitados en un día tan especial.

Y ojo, que en los últimos meses me han comentado que ha llegado un invitado a las bodas. Se trata del dron. Los famosos artefactos que vuelan y registran imágenes, que es lo que más pega en bodas. Muy útiles para lograr, sobre todo, fragmentos de vídeo desde un punto de vista muy original. Eso sí, como ocurre en estas cosas, hasta que un día se caiga uno, golpee a alguien de la boda y ya tengamos la versión nacional de una boda y un funeral.

Como puedes ver, después de unos años donde el fotógrafo de boda parecía estancado, ha regresado con más fuerza y originalidad que nunca.